En detalle
El nombre alude a que el fabricante ha tenido «cero días» para corregirla. Cuando se publica un parche, el fallo pasa a ser una vulnerabilidad conocida, pero los sistemas siguen en riesgo hasta actualizarse. La defensa en profundidad, el parcheo rápido, la monitorización y limitar lo que puede hacer cada programa reducen el daño de los fallos desconocidos.